viernes, 22 de enero de 2010

Sobre la FELICIDAD

Quiero compartir lo que entiendo yo de esta palabra tan usada como anhelada.
Para mí la felicidad no consiste en estar feliz, bueno también en estar feliz pero no sólo eso.
Me explico: ¿Todo el mundo conoce la diferencia entre Clima y Tiempo?. Cuando hablamos del Tiempo que hace hablamos del frío, del calor, de la lluvia, etc del momento, del día presente, de un estado pasajero y cambiante. Cuando hablamos del Clima hablamos de una sucesión de esos estados pasajeros, de muchas observaciones del tiempo registradas a lo largo de muchos años, p.ej.: hablamos del Clima paradisíaco de las Islas Canarias por que muchos años de observación permiten calificar al clima de esa manera.
Pues bien para mí ESTAR feliz o ESTAR triste es como hablar del tiempo -de hecho cuando hablamos del tiempo, de lo único que hablamos es de nosotros mismos, de cómo nos sentimos ese día-, es algo pasajero, hay días buenos y días malos. Sin embargo SER Feliz, como el clima, es algo que tiene que ver con la experiencia de muchos años y con una visión que se eleva desde el día a día hasta las regularidades de toda una vida. SER Feliz pues es un “estadio”, no un estado mas o menos pasajero, un estadio permanente, no un cambio de grado sino un salto en la apreciación. Es como ir en bicicleta, un estadio del aprendizaje, que una vez alcanzado nunca se olvida
Obviamente para poder compartir con los demás esta idea de si soy o no feliz se necesita tener unas tablas una metodología o algo así, de la misma manera que para determinar el tipo de clima se necesita correlacionar los datos meteorológicos con los diferentes tipos de clima.
Y aquí es dónde empiezan los problemas, porque hasta donde yo sé no hay unas tablas de Felicidad, y no es que no se haya escrito sobre la felicidad.
Aunque peor es lo de los registros desde dónde se emprendería el estudio: ¿Son fiables? Si somos rencorosos es posible que sólo recordemos los malos ratos, si tenemos memoria corta los mas recientes, si tenemos memoria selectiva los datos estarán sesgados, y si tenemos amnesia o Alzheimer no hay datos.
Pero realmente, ¿Necesitamos una aproximación científica del tema, una análisis serio y riguroso? Yo creo que no, no hace falta saber si nuestra felicidad es borrascosa con tendencias tormentosas o si nuestra felicidad es anticiclónica.
Hoy a mis 53 años, recuperando mis registros y analizándolos como lo haría un Climatólogo (¿se llaman así?), creo poder decir que he sido feliz, pese a todas las vicisitudes, pese a todas las amarguras y problemas, pese a todos los desafíos, he sido feliz. Y lo que es mejor seguiré siéndolo durante muchos años, ya que un clima no cambia tan rápidamente, lo que no excluye las nuevas dificultades que vendrán: la vejez, las enfermedades, etc...
Como no creo que sea posible ponerse de acuerdo sobre las bondades de un clima, p.ej. a mí, que vivo en Canarias, vivir en el Ártico me parece espantoso, pero seguro que los esquimales no piensan lo mismo., de la misma manera no creo que sea posible hablar de felicidades compartiendo opiniones. Por eso ser feliz es algo personal e intransferible.
Llegados a este punto de confusión creo que la mejor manera de deshacer el enredo de toda esta cuestión de la felicidad está mas bien en el verbo que en otra cosa. En efecto: SER feliz es una cuestión bien distinta de ESTAR feliz, el último es pasajero y momentáneo y el otro tiene que ver, al menos, con un periodo de tiempo mayor. Naturalmente, SER implica salirse del tiempo, vivir en el momento, en el aquí y ahora, conectar con la esencia, con lo intemporal y eterno. SER es morar la casa del alma y para el alma, aun en los momentos más difíciles que nos toque vivir, las dificultades son pruebas de superación en nuestro crecimiento y eso siempre es un motivo de felicidad. ESTAR es vivir el tiempo de reloj, la espera, el pasado el futuro, las nostalgias, las expectativas, es el territorio del ego, que si no tiene un problema se lo busca para estar entretenido. No busquemos aquí la felicidad, no la encontraremos, podemos pasar un buen rato, pero luego seguro que lo lamentaremos.
¿Quiere esto decir que debemos abandonar el cuerpo para centrarnos en el alma si queremos ser felices?. Ese parece haber sido el mensaje de la Iglesia durante mucho tiempo, y parece que se ha culpado a los místicos por sus mortificaciones, de ese desvarío. Desde luego que no. Hasta donde mi ignorancia me lo permite, pienso que cuerpo y alma van juntos y no pueden ir separados, desde luego la solución no es la contraria: el Hedonismo (lo digo por experiencia), el que no lo crea que lo pruebe. El culto al cuerpo es el culto a un dios insaciable y devorador al que se acaba uno auto inmolando, pero también es verdad que ignorar el cuerpo en beneficio del alma nos puede aportar experiencias divinas, pero insostenibles. Hay que tratar de alcanzar el equilibrio, un trato al cuerpo bueno, pero discreto y proporcionado, y un cultivo de la espiritualidad profundo pero no alienante. Cuando se disfruta de un cuerpo que tiene lo que necesita aunque esté enfermo, hay que salir por momentos del tiempo, realizando el viaje interior, hacia nuestra alma, esperando que nos alcance la vivencia de la gracia divina , ese estado de conexión con el SER, a eso, precisamente es lo que yo llamo la FELICIDAD.

1 comentario:

antonilópez dijo...

Hola Miguel, paso a saludarte y de paso agradecer tu visita a mi blog, viejo zapato marrón. Quiero decirte que yo también tengo 53 años. Espero recibirte de nuevo.

Un cordial saludo.